En el corazón verde y húmedo de Tabasco, donde el aroma del cacao flota en el aire y el suelo cuenta historias de generaciones pasadas, está ocurriendo algo extraordinario. Aquí, nuestro último microproyecto en México, tras nuestra primera visita, cobró vida.
En La Campesina del Cacao, la agricultura no es solo agricultura, es un acto de restauración, renacimiento y cuidado profundo. Liderada por Estela Lázaro, una fuerza tranquila de la naturaleza, y apoyada por un colectivo de ocho mujeres y cuatro hombres, esta cooperativa en Tecolutilla está redefiniendo lo que significa cultivar cacao.
Cuando Estela habla de La Campesina, no habla primero de rendimientos, habla de aspiraciones para el futuro. Sueños de regenerar suelos cansados, de replantar árboles nativos, de mantener vivos los antiguos rituales de la elaboración del cacao que han dado sabor a la cultura de su comunidad durante siglos.
Así que cuando visitamos por primera vez, no solo vimos una finca, entramos en un aula viva de agroecología, tradición y revolución silenciosa. Hileras de árboles de cacao junto a montones de compost preparados a mano y barriles de biofertilizante fermentado. Nada se desperdicia. Todo se reutiliza. Incluso las hojas caídas tienen un propósito, como explicó Estela: “No son basura, sino algo que nos ayuda a renovar nuestras propias tierras.”

Inspirados por su visión y el ya impresionante trabajo regenerativo, sabíamos que este no era un lugar para simplemente observar. Queríamos caminar junto a ellos. Por eso nos asociamos con La Campesina en un microproyecto para apoyar la reforestación y parcelas regenerativas de cacao. Esta es su historia, de la que estamos orgullosos de ser parte.
Un terreno abandonado
Antes de que comenzara el microproyecto, una hectárea de tierra en La Campesina estaba sin uso, árida, compactada y ya no productiva. Años de degradación habían despojado al suelo de nutrientes, y el calor cada vez más intenso hacía que la recuperación pareciera inalcanzable.
Pero Estela y su equipo vieron potencial donde otros podrían haber visto pérdida. En lugar de limpiar con maquinaria o depender de químicos, tomaron el camino más lento y regenerativo. Preparando biofertilizantes naturales desde cero, convirtiendo hojas caídas y partes viejas de árboles en compost, y permitiendo que el suelo tuviera tiempo para sanar. Fue un proceso paciente, hecho más difícil por el clima impredecible, pero basado en una creencia profunda: que la tierra podría volver a la vida si se le daba la oportunidad.
Ya habían demostrado que era posible regenerar la tierra de forma natural en una parcela vecina. Pero necesitaban un impulso para devolver la vida a la tierra restante.

Reviviendo la Tierra
Estela y su equipo habían demostrado que la regeneración natural era posible, habiendo revivido una parcela vecina usando compost casero, biofertilizantes y cuidados agroecológicos probados con el tiempo. Pero restaurar la tierra restante, seca, compactada y aún en dificultades, requería apoyo adicional para igualar su visión.
Ahí es donde entró nuestro microproyecto. Nos inspiró profundamente todo lo que La Campesina ya estaba logrando: desde técnicas de plantación regenerativa hasta gastronomía del cacao y un impacto liderado por la comunidad. Así que cuando surgió la oportunidad de colaborar, supimos que queríamos ayudar a ampliar sus esfuerzos y devolver la vida a esa hectárea dormida.
En nuestra colaboración, dimos un paso audaz hacia la restauración. Juntos, pudimos:
- Transforma una hectárea de tierra sin uso en una próspera plantación de cacao, plantando 500 nuevos árboles de cacao mientras se mantiene cuidadosamente la vegetación nativa.
- Reforesta con árboles de sombra y cultivos acompañantes que nutren la tierra y protegen las plantas jóvenes de cacao.
Los árboles de cacao pueden tardar en crecer completamente, pero ya la finca comienza a sentirse como un mundo diferente. Estela nos cuenta que algunas aves migratorias están regresando—algunas especies que ella nunca había visto antes—y anidando en el nuevo dosel. “Como estamos produciendo bosque deliberadamente con nuestras plantaciones de cacao, se está desarrollando una hermosa biodiversidad con ello”. ¡Una relación mutuamente beneficiosa!

Un Modelo para el Futuro
El trabajo en La Campesina ofrece más que solo hermosos granos de cacao. Es un ejemplo vivo de cómo una agricultura consciente puede revertir el daño ambiental y crear espacio para nueva vida.
Al priorizar la reforestación, la biodiversidad y la mitigación del cambio climático sobre el beneficio a corto plazo, esta finca se está convirtiendo en un faro para otros productores en Tabasco. A través de talleres y colaboración local, Estela y su equipo están compartiendo lo que han aprendido: que la agricultura regenerativa puede preservar el patrimonio y restaurar el futuro.
→ Mira cómo Estela comparte lo que este proyecto regenerativo significa para ella en nuestro último episodio.