Sucede una magia especial cuando el conocimiento generacional se encuentra con el trabajo duro. Y en el momento en que entras a Finca Las Delias para conocer a Alma Hema, lo sientes.
Ubicada en el corazón del paisaje exuberante de Comalcalco, Tabasco, en la Finca Las Delias Alma está abrazando su herencia como agricultora de cacao de quinta generación, de frente.
Visitando su finca, tuvimos un vistazo de cuánto conocimiento se necesita para cultivar cacao. Desde injertar y diversificar variedades de cacao hasta cosechar vainas a mano y fermentar los granos a la perfección.
¿Y si Alma representa algo? Son relaciones sólidas con los clientes basadas en un cacao de calidad constante.
De la vida en la ciudad a los campos de cacao

Si hubieras conocido a Alma hace cinco años, la habrías encontrado trabajando como arquitecta. Hoy, guía a un equipo a través de un bosque de árboles de cacao, plantando herencia y moldeando el futuro de la agricultura sostenible. Es una de las pocas jóvenes agricultoras que eligen volver a la tierra cuando tantos se han ido a la ciudad. ¿Qué cambió? Un momento de claridad durante la pandemia.
Trabajando en un sitio de construcción, buscando en su teléfono mostrarle una imagen a un cliente, se topó con otra foto. Vio una escena exuberante de naturaleza vibrante y rostros llenos de alegría. Era su familia en su finca de cacao.
"¿Por qué estoy rodeada de concreto, estrés y contaminación cuando podría estar rodeada de aire fresco y selva?" recuerda haberse preguntado.
Así que volvió a casa, para abrazar sus raíces.
Al principio, admite, algunos de los procesos fueron difíciles de dominar. Apenas podía distinguir cómo se veía un grano de cacao bien fermentado (¿quién podría?). Pero con determinación y mucho ensayo y error, Alma abrazó el oficio.
"Tiene sentido volver, aprovechar la herencia que ya tengo y sacarle el máximo provecho", nos contó mientras abría vainas de cacao después de la cosecha. "Así que estoy intentando, estoy intentando. Todavía no estamos donde queremos estar, pero sí, estamos trabajando en ello."
La magia del Criollo Almendra Blanca
En la Finca Las Delias, Alma cuida una joya en la corona del cacao: el Criollo Almendra Blanca. Esta variedad delicada y rara es apreciada por los chocolateros por su sabor rico y alto contenido de manteca de cacao, que requiere menos procesamiento. "Es como una almendra blanca", nos dice Alma, mientras muestra la pulpa pálida dentro de una vaina recién abierta.
Pero la calidad no ocurre por accidente. Nace de la precisión, la paciencia y la pasión, especialmente durante la fermentación. Alma ahora conoce el proceso como una experta. "No es solo cortar los granos", dice, "tienes que observar el color, el olor". Ahí es donde brilla el carácter.
Creciendo con la naturaleza, no contra ella
Camina con Alma, y notarás rápidamente: Finca Las Delias no es una monocultura. Es un ecosistema vibrante y vivo. Los plátanos dan sombra a los árboles de cacao. Las hojas de plátano protegen los granos en fermentación. Las plantas rastreras mantienen la humedad, fijan nitrógeno y mejoran la salud del suelo.
Y luego está el injerto — la salsa secreta del agricultor. Al injertar nuevos árboles sobre portainjertos viejos, Alma puede transformar un árbol de cacao de crecimiento lento (8 años hasta la primera cosecha) en una potencia productiva en solo tres años. Es una técnica ancestral que hace que una finca de cacao sea más resiliente.
Honrando la herencia, construyendo confianza
Pero esta finca no es solo para cultivar cacao. Es para cultivar confianza.
“En realidad, hay un malentendido de que el chocolate es malo para ti porque te da granos o te hace engordar, pero ese es el chocolate comercial. En realidad, el cacao es un superalimento, súper saludable,” nos dice Alma.
“Creo que estamos muy acostumbrados a los olores comerciales y al azúcar, así que tenemos que reaprender a saborear las cosas... La mayoría de las veces la gente no está acostumbrada a los olores de los granos de cacao solo fermentados y secos.”
Por eso Alma trabaja de cerca con los chocolateros. Para profundizar su comprensión del cacao auténtico, asegurándose de que cada lote de granos entregue la calidad que promete. Incluso cuando los precios del cacao suben, ella no aumenta los suyos arbitrariamente. Las relaciones que construye importan más.
Lo que nos llevamos de Finca Las Delias

En The Cocoa Circle, dejamos la finca de Alma sintiéndonos inspirados, esperanzados y profundamente conectados con el corazón del cacao. Esto es lo que aprendimos:
- La variedad es resiliencia: Alma planta una mezcla diversa de árboles de cacao para protegerse contra enfermedades y plagas.
- La naturaleza es una maestra: Desde las hojas de plátano hasta los árboles de sombra, la biodiversidad hace que las fincas sean más saludables y fuertes.
- La confianza lo es todo: Las relaciones a largo plazo con los chocolateros importan más que las ganancias a corto plazo.
- La calidad toma tiempo: La verdadera artesanía está en los detalles — en cada semilla, cada grano, cada bocado.
Hoy, Finca Las Delias es más que una finca. Es un faro para el cultivo sostenible de cacao — un símbolo de herencia abrazada, conocimiento adquirido y pasión vertida en cada vaina.
Alma regresó a la tierra cuando tantos se fueron. Y gracias a ella, este pedazo de la selva tropical de Tabasco seguirá prosperando, recordándonos a todos por qué el cacao no es solo un ingrediente... Es una historia.
Enraizados en historias. Creciendo con propósito.
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